Mira digital 2

Editorial

Tienes en tus manos el número 2 de nuestra revista MIRA. Aparece con un mes de retraso conforme al calendario previsto, aspecto por el que, como responsable último de la edición de MIRA, pido disculpas a asociados y lectores de otras agrupaciones. Es el problema que ya otras muchas veces se ha citado y que, aunque sea como excusa, me vais a permitir: la disponibilidad de tiempo. En mi caso, que seguro es el de muchos, el hecho de ser aficionado no me permite dedicarle todo el tiempo que quisiera a esta pasión por los cielos; debo restar horas a mis quehaceres cotidianos y profesionales para poder sentarse ante el ordenador o el telescopio o a desarrollar lo que realmente me gusta. Os suena, ¿verdad? Siempre he creído que los amateurs (a ver si alguna vez nos ponemos todos de acuerdo en una denominación común porque los matices entre amateurs o aficionados no son del todo adecuados) somos gentes felices por tener siempre en la cabeza alguna esperanza: a ver si pillamos tal estrella en su máximo, averiguar cuándo se producirá la caída de no sé qué estrella, y, cambiando el mundo de las variables, ¿se acercará lo suficiente este dichoso cometa?, ¿Veremos una tormenta de Leonidas? Siempre tenemos un reto por delante que nos hace llenar los huecos de nuestras vidas (la cola del autobús, el viaje al trabajo, ese rato después de comer, los momentos de vigilia hasta que el sueño nos gana... Sin embargo, igualmente he creído siempre que somos los grandes frustrados en potencia: siempre queremos más; piensa si no lo crees cuantas veces te has descubierto diciendo: si tuviera 5 cms más de diámetro, si pudiera quedarme media horita más, si no amaneciera tan pronto, si tuviera un equipo mejor. ¿Y qué decir cuando observamos el estado de la atmósfera esa noche en que precisamente teníamos mil cosas previstas?

De todos modos, las alegrías superan a las penas y, en mi caso, me conformo con poder disponer de esos ratos increíbles en los que puedo olvidarme de todo lo trivial para dedicarme a la observación astronómica. Nuestros regalos son pequeños, pero se disfrutan más. Pensad sino en qué otras personas alcanzan tal grado de satisfacción observando cosas tan imperceptibles como la caída de brillo de una estrella. Somos los espías de lo desaparecido ¡pero cuanto se disfruta!

Hablando de otra cosa, este verano la vieja R CrB nos ha regalado una de sus crisis. MIRA se hace eco de ella y dedica la portada a un mosaico de imágenes CCD que Francisco A. Violat nos reporta desde Cáceres. Además, en un sugerente articulo nos muestra un acontecimiento que los que disponemos de correo electrónico ya conocíamos: encontró errores en una carta de la AAVSO, totalmente confirmado. Un buen par de ojos humanos, uno electrónico, un tubo con espejos y lentes y mucha paciencia son sus secretos. Esperemos que siga regalándonos muchos.

Y por último, algo que seguramente agradecerán nuestros lectores: en este número 2 presentamos un articulo de Mark Kidger, el conocido astrónomo y divulgador que seguimos desde hace más de una década en Tribuna de Astronomía. Es una suerte contar con su ágil escritura para animarnos a observar cuásares.

Este número segundo, además de aparecer más tarde de lo deseado, tiene el problema del espacio. Aparecen dos artículos menos que en el anterior número ya que hemos tenido que dedicar un par de páginas más a las noticias de la AVE ya que dentro de poco se celebra la Asamblea General de la A.V.E; igualmente, lo pequeño de la letra en las efemérides del número pasado nos ha llevado a dedicar cuatro páginas en MIRA 2.

Un saludo,


Juan Luis González Carballo