Exposición fotográfica

Información

 

Exponen sus fotografias las siguientes personas:

Nadia Collette

Pablo Lorenzo

Mariví Jiménez

Jose Mª Azcárraga

Cesar Soler

Luisa Alvaro

Tato y Cas

Mateo Gamón

Rafael Garay

Juan Peiró

Carmen Soler

Pedro Magana

Emilio Roca

Quique Pascual

Adolf Herrero

Karina Sánchez

 

 

 

Estar en la punta

 

Los estrechos vínculos de la fotografía con la realidad –digamos mejor ahora, lo que hay, lo que está ahí-, sin duda le confieren, siquiera provisionalmente, el poder de mostrar la inmediatez de lo concreto, la belleza de lo inaplazable, en este caso, la riqueza y sabiduría de la huerta, la implicación de las gentes con su tierra. Pero cabe suponer que los Señores del Dinero y la Especulación, esos que creen con obstinada e inquebrantable fe, que una gran extensión de campos y huerta son la ofrenda sacrificial que hay que rendir al dios Progreso (a uno de sus nuevos, emergentes rostros, la ZAL), cabe suponer, digo, que esos Señores, encostrados en su tecnocaparazón, sean impermeables a argumentos sentimentales o poéticos, ciegos ante la perentoria belleza que en estas imágenes tiembla. Impermeables, incluso, a razones que denuncien la locura de trocar por la miseria del cómputo y la abstracción, por la mentira del Futuro, la inmediatez de lo palpable: el milagro de la huerta que la tierra y el arte de los hombres y mujeres había regalado a nuestra ciudad. Puesto que de lo que hablan estos Señores es de negocios, y sólo de negocios entienden, habrá que dirigirse a ellos con sus propios argumentos, para que nos entiendan: que es que además de estar mintiendo, se están Ustedes equivocando, haciendo pasar por buenos algunos valores del Progreso muy pasados de moda, rancios, podridos de viejos. Sacrificar la huerta, arrancar de cuajo la riqueza de la tierra, es retroceder hacia formas de estupidez antediluvianas y cavernícolas, y no duden que contra ello se levantará una vigorosa resistencia que niegue decrépitos ideales y manejos Progresistas, en nombre de otro progreso bien entendido, llamémosle por ejemplo, a falta de mejor nombre, desarrollo sostenido, o enfoque ecointegrador; otro modo de encarar lo que viene, transformando una sociedad básicamente orientada a la satisfacción de las necesidades "implantadas" de unos pocos, en otra que busque la satisfacción prioritaria de las necesidades vitales de todos. Una aspiración razonable, que por cierto, encuentra claro ejemplo en el campesino tradicional, respetuoso con la variabilidad biológica y energéticamente eficiente; un sujeto "natural" que debe ser modelo del ecologismo político, cuyo porvenir consiste, no en mirar a las abstracciones que sobrevuelan por arriba, sino en mirar abajo, a la tierra, al sur, a los países pobres. Mirando abajo, mirando estas fotografías que miran abajo, algunos encontraremos sensaciones y argumentos, razones y sentimientos, para decir NO, para resistir testarudamente y poner orejas de asno ante cualquier avasallamiento que en nombre del fatigado Progreso quiera hacérsenos. Con o sin zanahoria.

José Saborit, mayo 1998